REAL DE CATORCE

Publicado por IngridMichel en

Para para llegar a Real de Catorce, te vas por la carretera 57 rumbo a San Luis Potosí.

61 kilómetros adelante estará una ciudad que se llama Matehuala.

Nuestros íconos te dicen, que es lo que puedes encontrar en este lugar:

Pasando Matehuala vas a encontrar una desviación hacia la izquierda entrando a una carretera chica. Unos cuantos kilómetros mas, pasando un pueblo que se llama el Cedral, vas a volver a dar vuelta hacia la izquierda.

Ahí ya la carretera va a ser un empedrado. Vas a recorrer 34 kilómetros en los cuales de repente vas a empezar a subir. En cierto momento, te vas a encontrar con la entrada de un túnel.

Tunel Ogarrio. Entrada a Real de Catorce.

Así es, para poder entrar a Real de Catorce ¡tienes que entrar por un túnel! Es la única manera de llegar por este lado del estado de San Luis Potosí. (y por el otro lado necesitas un vehículo 4×4 o un caballo… así que, vamos, entra por el túnel)

Antes de pasar te van a cobrar una cuota. El túnel tiene de largo 2,300 metros y se tienen que poner de acuerdo para que pasen de un lado los autos que van de entrada o de salida, ya que hay una parte del túnel que es muy angosta y solamente pasa un coche. Al llegar del otro lado te vas a encontrar con pueblo mágico que no verás en otro lado.

Se le llamaba que era un pueblo fantasma pero está rescatado y efectivamente sus construcciones son muy antiguas. Aunque, arriba de este pueblo, si hay una zona que sigue siendo fantasma y se organizan tours para allá. Muchas están en ruinas pero es un sitio turístico por excelencia. Encontrarás hoteles muy hermosos, restaurantes muy bonitos, comida rica y muchas actividades que hacer.

NUESTRA EXPERIENCIA EN REAL DE CATORCE

Nosotros llegamos un domingo. Nos alojamos en el Hotel Rincón Mágico, que está hasta la orilla del pueblo. Fue excelente decisión haber llegado a este hotel. Las habitaciones con suficientes camas para llegar en familia. Tenían tres matrimoniales, así que cabíamos perfecto. Tiene una terraza muy grande en donde pudimos estar conviviendo muy agusto. Íbamos con nuestros amigos argentinos y llegamos aquí después de haber estado en la Huasteca. Y ahí en Real de Catorce, nos alcanzó mi papá con su esposa, así que el grupo era grande. Nueve en total.

Fuimos a cenar al Mesón de la Abundancia. Un hotel muy bonito y con un restaurante muy muy recomendado. Cenamos delicioso y muy a gusto. El lugar, como es de esperarse es rústico, muy acogedor, el servicio muy bueno.

Saliendo de cenar nos regresamos al hotel de nosotros y con los calentadores prendidos (recuerden que era enero, así que las temperaturas en Real de Catorce eran entre 1 y 5 grados a esa hora).

DÍA ESTRELLA EN REAL

Desayunamos en el mismo lugar donde cenamos el domingo. Muy recomendable.

Hay varios paseos que se pueden hacer, unos en caballo, a pie o en willis. Nosotros escogimos este último. Así que listos con nuestras chamarras, contratamos un camionsito viejo verde que manejaba un joven llamado Fernando.

Nos subimos todos. Sales del pueblo y empiezas a bajar.

Primero se ve muy normal el camino,  pero conforme vas avanzando se hace mas estrecho y mas escabroso como bien lo dice un letrero. Es necesario para circular por ese camino un vehículo 4×4. Se le conoce como el camino de los arrepentidos.

Para las personas muy nerviosas con la altura, ¡esta sería una gran prueba!.  Los niños iban fascinados. La primera parada es una antigua mina socavón de la Purísima. Edificaciones semi-destruídas, huellas de la historia que ha pasado por ahí. Una vieja chimenea donde se pueden meter, claro que para los niños era como una casita para jugar.

Después sigues el camino, despacio, seguros por ese tan angosto camino lleno de precipicios. Bajando las montañas.

En un lugar determinado, cuando ya no estaba tan peligroso el camino, se pudieron subir algunos al techo del camionsito, ¡fue super divertido!

Pasamos a una gasolinera para cargar el tanque del camionsito real. Ahí había una tiendita, así que nos surtimos de papitas, refrescos, agua, galletas. Después de rato llegamos a otro ecosistema diferente… ¡desierto! Ahí nos bajamos un rato para conocer gran variedad de cáctus y el famosísimo peyote. Esta zona se le llama wirikuta, y en la parte alta, los huicholes hacen sus rituales sagrados, claro, con esta planta.

Cactus del desierto de Real de Catorce.

 

Después nos fuimos al pueblo «Estación Catorce» donde esta la estación de tren, sitio importantísimo en tiempos pasados para el ferrocarril y lugar ideal para descansar un ratito, que los niños corran e ir al baño.

¡Ah! También esta padrísimo para tomar fotos

en las vías del tren.

Estación Catorce. Real de Catorce.

Emprendimos el camino de regreso a Real de Catorce. Por el mismo camino, así que ahora empezamos a subir y subir.

Y llegamos al escabroso real camino.Camino escabroso a Real de Catorce. Solo 4x4

Solo pasa un vehículo, así que ves que viene uno de frente, empiezas a sudar frío… pero los choferes de los willis son unos expertasos, saben donde es donde pueden hacerse a un lado para que pasen ambos. Mi pequeña que tenía 4 años, se quedó dormida en el regreso, estaba exhausta!!

El lunes por la tarde después de regresar del paseo, compramos carne, tortillas, queso, chiles, salsa, chorizo y por supuesto unas botellas de tinto, y nos pusimos a hacer una carne asada en la terraza del hotel.

Mejor no pudo haber sido, los niños tenían mucho espacio para jugar. Sentados en la fresca terraza, pasamos una increíble tarde y comimos delicioso. Mi esposo parado al lado del asador, disfrutaba estar preparando la carne. Y ya salían las quesadillas, y los chiles gueros rellenos.

Cuando se empezó a oscurecer, apareció un espectáculo en el cielo.  Las estrellas se veían increíblemente. Todo el domo celeste lo teníamos sobre nosotros. Una hermosa tarde-noche con una compañía magnífica y en este pueblo mágico Real de Catorce. El clima esta muy muy frío, llegamos a estar a cero grados.

Al día siguiente, fuimos a recorrer el pueblo, conocimos la Iglesia, la presidencia municipal, pasamos por el museo. Desayunamos en un lugar mas tranquilo, una fondita pero igual el desayuno rico. Nos despedíamos ya de este mágico pueblo Real de Catorce.

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¡Te lo recomiendo mucho, no dejes de ir a visitarlo pronto!

 

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2 commentarios

Abuelo y opa · 23 mayo, 2018 a las 11:18

Recuerdos inolvidables, unicis e irrepetibles… Lo que más disfrute fueron mis nietos….

Martina Flores · 14 agosto, 2018 a las 17:32

Ese lugar es increíble, quiero volver pronto. Me encantó como lo contaste. Gracias. Saludos.

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